
¿Es deducible un gasto si no está relacionado con la actividad principal de la empresa?
El Tribunal Supremo aclara la correlación con los ingresos
Uno de los motivos de discrepancia más habituales entre las empresas y la Agencia Tributaria es la deducibilidad de los gastos que no guardan una relación directa con la actividad principal o el objeto social de la empresa. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia clave que clarifica el principio de correlación entre ingresos y gastos en el Impuesto sobre Sociedades.
1. El principio de deducibilidad
Durante años, la Administración venia rechazando aquellos gastos que no estaban relacionados de forma directa a la actividad o el objeto social de la empresa.
Sin embargo, la realidad económica de las empresas demuestra que una sociedad puede desarrollar actividades secundarias y obtener otras rentas sujetas a tributación.
2. La doctrina fijada: si cuentas el ingreso, descuenta el gasto
Para entenderlo de forma sencilla, la Sentencia del Tribunal Supremo 639/2026 analiza un caso muy claro. Una empresa era dueña de un amarre de barco en Formentera y se lo alquilaba a un tercero a cambio de un dinero mensual.
Al hacer la declaración del Impuesto sobre Sociedades:
- La empresa declaró todo el dinero que cobraba por ese alquiler.
- La empresa también se descontó los gastos de mantenimiento y cuotas de ese amarre.
Hacienda aceptó el ingreso por el dinero generado por el alquiler del amarre, pero le rechazó los gastos diciendo que tener un amarre no tenía nada que ver con el negocio principal de la sociedad.
La regla del Tribunal Supremo: si cuentas el ingreso, descuenta el gasto
El Tribunal Supremo le ha dado un tirón de orejas a la Agencia Tributaria y ha fijado una regla básica de sentido común: si una empresa declara e ingresa dinero por un activo que no es de su actividad principal, los gastos para mantener ese activo sí son deducibles.
El Supremo recuerda que la ley fiscal no obliga a que una empresa solo pueda ganar dinero con una sola actividad o activo. Las empresas pueden tener varios negocios o activos. Por tanto, si Hacienda te hace pagar impuestos por un ingreso integrado en la base imponible
del Impuesto de sociedades, obligatoriamente tiene que dejarte restar los gastos que sirvieron para conseguir ese ingreso.
3. Principales implicaciones para la planificación fiscal de las empresas
Este pronunciamiento ofrece una valiosa seguridad jurídica para aquellas sociedades que poseen activos ajenos a su negocio principal que generan ingresos periódicos o esporádicos.
Entre las implicaciones más relevantes destacan:
- Protección frente a la calificación de liberalidad: Se confirma que cuando existe un gasto correlativo a un ingreso, no cabe calificar este gasto como donación o liberalidad.
- Prevalencia de la capacidad económica: Tributarás solo por el beneficio real (lo que ganas menos lo que te cuesta mantener el activo), no por el ingreso íntegro.
4. Conclusión
En resumen: si entran ingresos en la empresa y pagas impuestos por él, los costes necesarios para conseguir esos ingresos son deducibles, se dedique tu empresa a lo que se dedique. Eso sí, para evitar problemas con Hacienda, es vital guardar siempre las facturas y la documentación que demuestre que el gasto era real y necesario para generar dicho ingreso.
Autor: Elena Esteban – Área Fiscal



